El problema del PP y la ventaja de Podemos en un solo gráfico
28 March 2015

Una cosa es que no te voten quienes eran antes tus simpatizantes. Otra muy distinta es que no se vean votándote otra vez en el futuro. Y esa es la idea que refleja el siguiente gráfico:

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De cuando en vez, el CIS pregunta por la intención de voto en forma de probabilidad. En lugar de poner al entrevistado en una situación similar a la que enfrentará en las urnas y hacer que escoja una única opción dentro del menú de partidos, el cuestionario le permite asignar una probabilidad de voto a cada uno de los partidos. Podría parecer que la pregunta es estrictamente superior a la pregunta clásica sobre voto esperado ya que recoge información más profunda. Y es verdad que ofrece una idea más clara del perfil de preferencias del entrevistado y da pistas sobre los partidos entre los que el entrevistado está dudando. Sin embargo, este tipo de pregunta acarrea un mayor error de medida: si alguien tiene dificultades para tomar una decisión sobre cómo se comportará en el futuro, poco podemos esperar de su capacidad para “cardinalizar” sus preferencias sobre todos los partidos. Es casi paradójico, pero uno debe acostumbrarse en el mundo de las encuestas a que preguntar más cosas no implica obtener más o mejor información

A pesar de todos sus problemas, esta pregunta nos permite aprender algo sobre el modo en el que los partidos son percibidos. Por ejemplo, podemos ver en la figura cómo Ciudadanos, PSOE o Izquierda Unida, pese a todas sus diferencias, tienen un patrón común.1 Al margen del grupo de die-hards que les votarán con toda seguridad, lo frecuente es que la mayor parte de la probabilidad se concentre en valores más bajos.

De este patrón solo se desvían el PP y Podemos. Podemos es el partido con una distribución más cercana a la uniforme. Simplemente hay más gente que le asigna probabilidades más altas a votar a Podemos, incluso cuando es posible que no les acaben votando, lo cual ha movido su distribución hacia la derecha en relación a los partidos anteriores. Esta es una definición fuerte de simpatía2 por el partido. Los votantes no lo rechazan como opción futura, se ven a si mismos apoyándolos. Justo lo contrario de lo que le ocurre al PP. Muchos ven ya imposible apoyarlo en las elecciones y cuando no es imposible es poco probable. Y esa es una situación difícil de cambiar, especialmente cuando el partido ya no monopoliza la mitad del espacio de competición.

  1. He tomado la submuestra de votantes capaces de localizar ideológicamente a los partidos. 

  2. La pregunta de simpatía siempre ha sido una forma velada de introducir identificación partidista en la encuestas.